Re-Read Donostia: Nueva vida a los libros

Qué mejor sitio para pasar una tarde de temporal que Re-Read Donostia (Segundo Izpizua 13, Gros – ver mapa), con sus estanterías llenas de ficción, poesía y ensayo, sus sillas y sillones desparejados, y sobre todo su ambiente de librería de proximidad. Un cartel promete “libros casi nuevos a un precio casi imposible”. Y es que Re-Read es una librería de segunda mano, aunque poco tenga que ver con la típica imagen de aglomeración, polvo y desorden.
bookhunterblog estuvo allí charlando con Beatriz para conocer mejor su propuesta.

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Los comienzos
Todo empezó hace un año. Re-Read es una red de librerías low-cost, que siguen un modelo de franquicia y tienen su origen en Barcelona. Actualmente hay más de 30 tiendas, la mitad de las cuales se sitúa en Cataluña. Las más cercanas están en Bilbao, donde Re-Read ha desembarcado hace apenas un mes, y Pamplona, donde se inauguró en Sanfermines de 2015. “Nos enteramos porque a las chicas de Pamplona les hicieron una entrevista y nos pareció muy interesante, así que fuimos a verla”, cuenta Beatriz.
Ella es antropóloga y no tenía experiencia en el sector del libro, pero la idea les entusiasmó tanto que entraron en contacto con la franquicia e hicieron un pequeño estudio de mercado. Donostia se presentaba como una ciudad propicia para abrir una tienda Re-Read, ya que “hay algunas librerías de segunda mano, por ejemplo en Gros, y está Traperos de Emaús, pero no existe algo así”.
El modelo de negocio de Re-Read se basa en comprar libros casi nuevos (no admiten enciclopedias, libros de texto, libros estropeados ni -en la mayoría de los casos- editados antes de los 90) a una tarifa prefijada (0,20 €) y venderlos a un precio también fijo (3 € un libro, 5 € dos libros, 10 € cinco libros).
El local
El siguiente paso fue buscar un local que cumpliese con los requisitos necesarios, especialmente en cuanto a tamaño, ya que hacía falta un almacén y era deseable disponer de un espacio para actividades. “Algunas zonas las descartamos directamente, no puedes permitirte pagar un alquiler muy alto con este negocio”, dice Beatriz. Finalmente encontraron el local que ahora ocupan en Gros, una vieja licorería utilizada más tarde como almacén de piezas de coches. “No había nada, tuvimos que hacer toda la obra”, recuerda.
En paralelo, hicieron correr la voz de que recogían libros para poder empezar con un fondo mínimo. Beatriz calcula que abrieron la librería con unos 8.000 libros, y ahora tienen más de 20.000. El proceso es siempre el mismo: tras la selección y limpieza, deciden si exponer el libro en la mesa de recién llegados o guardarlo en el almacén. Allí dejan los libros que no caben en su sección, no tienen tanta demanda o están repetidos. Un almacén en el que “hay cierto caos pero se pueden encontrar las cosas”, dice Beatriz. De hecho, la narrativa está ya ordenada alfabéticamente, para facilitar las búsquedas.

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La clientela
Beatriz señala que también apartan muchos libros para sus clientes habituales, si piensan que les pueden interesar. Tienen de todo: especialistas en naútica, en grabados, en fantasía y ciencia ficción… “Cada uno con su trueno particular”, resume sonriendo. La página web de Re-Read también permite solicitar un libro en cuestión: rellenando un formulario, se crea una alerta personalizada, de forma que la persona interesada recibe un aviso cuando ese título entra en su librería más cercana. El libro queda reservado durante 15 días.
Beatriz afirma que no hay un arquetipo de cliente. A ella le gusta observarles con mirada de antropóloga. “Algunas cosas sí me han sorprendido; por ejemplo, que viene mucha gente joven a comprar filosofía. También tenemos una pareja mayor que viene con frecuencia y se lleva cada vez 6 u 8 novelas románticas. O un cliente de 92 años que viene siempre buscando libros de historia…”.
Todavía se acuerda de la primera venta. “Estaba colocando libros y entró una mujer con mascarilla, iba al médico y se llevó un par de libros”, cuenta Beatriz. “Me dijo que le habían hecho un transplante de corazón, por eso llevaba la mascarilla. Me pareció algo curioso, casi simbólico”.
Los libros
La sección más amplia de la librería es la de narrativa, aunque también hay espacio para el ensayo (historia, arte, filosofía…), la poesía y el teatro. Hay títulos en euskera y castellano y, al fondo del local, en otros idiomas: inglés, francés, bastante alemán, algo de italiano. El perfil de persona que vende sus libros usados a Re-Read también es heterogéneo. “Todo el mundo nos trae libros, de todo tipo”, afirma Beatriz. “Sí es verdad que hay 50 ó 60 títulos que se repiten mucho, los típicos bestsellers”. En su caso no se orientan hacia los libros antiguos o valiosos, y cuando encuentran alguno recomiendan contactar con un especialista: “Manterola ya no funciona, así que les dirigimos a Astarloa, en Bilbao”.
A veces detrás de los libros hay toda una historia. Por ejemplo, la de un hombre que decidió deshacerse de todos sus cómics, que coleccionaba desde los 14 años. “El cómic es bastante difícil de conseguir, fue una recogida gloriosa”, comenta Beatriz. Recientemente vino a la librería un grupo de obreros que estaba vaciando una casa en el paseo de Salamanca. “Fueron cerca de 2.000 libros de un señor que murió, un auténtico erudito”. Todavía hay clientes que preguntan si queda algo de aquella remesa. “La gente que compró sus libros es gente que realmente los aprecia, han acabado en buenas manos”.

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El futuro
Dice Beatriz sobre el futuro que “queremos verlo bien”. Todavía no han cogido el ritmo definitivo pero están recibiendo comentarios muy positivos, “sobre el ambiente, el espacio, no sólo los títulos”. Piensa que necesitan darse a conocer más y una de las vías será la organización de actividades. De momento han acogido varias presentaciones, alguna exposición de arte y una tertulia literaria en inglés que se reúne en la librería los domingos. Parece que los lectores reafirman su intuición, ya que suelen decirles que “hacía falta esto en Donostia, una librería de segunda mano con mucha oferta de títulos, barata y ordenada”.
Y Beatriz tiene que dar por terminada la entrevista para atender a un cliente habitual que está buscando algún libro de Eduardo Mendoza, a petición de su mujer. “Ella está harta de que me pase todo el día en la librería, me he tenido que buscar esa excusa para venir”, bromea el cliente.
re-read-libroLa caza: Henry y June (Anaïs Nin), en una edición de Salvat de 1994.
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