El Día del Libro, viajaremos a la Donostia de los años 20

El próximo martes 23 de abril tendremos la ocasión de retroceder 100 años en el tiempo para recorrer la San Sebastián de los años 20, en una actividad incluida en la programación que organiza Donostia Kultura con motivo del Día del Libro, y dinamizada por Slawka Grabowska y Amaia García.
Esta década se identifica con una época de crecimiento, prosperidad y optimismo: los Felices años 20, los Locos años 20. Donostia conoció un rápido desarrollo del turismo, al ser escogida como una de las ciudades preferidas por la aristocracia y la alta burguesía para el veraneo. La población aumentó, se edificaron muchos edificios destacados, el comercio floreció. Fue una época brillante, pero tal vez efímera. ¿Cómo la vivieron las clases populares? ¿Qué nos dicen las huelgas sobre la conflictividad social de la época? ¿Qué impacto tuvo la prohibición del juego bajo la dictadura de Primo de Rivera?
Durante el paseo, que tendrá algunos pasajes dramatizados, recurriremos a la información histórica, a las noticias del momento y, desde luego, a la ficción, para dar respuesta a estas y otras muchas preguntas. También esperamos contar con aportaciones de las personas asistentes.

Será el cuarto año que exploramos la ciudad guiadas por pistas literarias: en 2016 seguimos los pasos de las mujeres en Bajo el cerezo de Mila Beldarrain, en 2017 nos adentramos en “todas las Pasaias” gracias a distintas novelas y autores, y el año pasado enfrentamos a Pío Baroja con su ciudad natal.
Esta vez el punto de encuentro será a las 12.00 horas en la plaza Gipuzkoa, en la carpa de Donostia Kultura (al lado de la Diputación). Partiendo de allí exploraremos la Parte Vieja, Gros y el Centro en un recorrido que durará algo menos de dos horas y terminará en el Boulevard.
Para inscribirse hay que enviar un email a la dirección liburutegiaalderdieder@donostia.eus.
¡Contamos contigo!
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Leyendo Padres e hijos

El próximo martes, 26 de marzo, en la tertulia en castellano de Donostia Kultura charlaremos sobre una novela clásica, Padres e hijos, de Iván Turguéniev.
Iván Serguéyevich Turguéniev nació en 1818 en Oriol, Rusia, en el seno de una rica familia de terratenientes. Su padre, que había sido coronel, murió cuando el escritor tenía 16 años, por lo que él y su hermano Nikolái quedaron al cuidado de su madre. Ella fue una figura despótica y abusiva, tanto con sus hijos como con los criados y la servidumbre. Tras completar la educación elemental, Turguéniev estudió en la Universidades de Moscú y San Petersburgo, especializándose en lenguas clásicas, filología y literatura. En 1838 se trasladó a Berlín para continuar con sus estudios de filosofía e historia. Se dice que volvió occidentalizado: pensaba que su país debería progresar imitando a Europa, y se mostraba partidario de abolir la servidumbre. A partir de los años 60, residió fuera de Rusia, sobre todo en Francia. Uno de los motivos para ello fue su estrecha amistad con la cantante española Pauline García-Viardot y su familia. Turguéniev falleció en 1883 en Bougival, cerca de París, y se le enterró con honores en San Petersburgo.

Iván Turguéniev
Considerado como uno de los grandes narradores de la era victoriana y como el más europeísta de los escritores decimonónicos rusos, su primer éxito literario fue Memorias de un cazador (1852), una colección de cuentos basados en observaciones del medio rural. Se dice que su lectura influyó al zar Alejandro II en su decisión de emancipar a los siervos. En su obra destacan las novelas Rudin (1857), Nido de nobles (1859), En vísperas (1860) y Humo (1867), así como las novelas breves Diario de un hombre superfluo (1850), Primer amor (1860) o Aguas primaveras (1872). Hay unanimidad entre la crítica en que Padres e hijos (1862) es su obra más lograda. Esta novela gira en torno al conflicto entre la generación de los 40 (bienintencionada, débil e inútil) y sus hijos, la juventud nihilista pre-revolucionaria, fuerte y decidida, que reniega del atraso y la frivolidad, pero también de la religión, la estética y la moral.
  • Padres e hijos fue una novela muy polémica, llegando a surgir diferentes corrientes de opinión. Algunos acusaban a Turguéniev de querer agradar y ensalzar a la nueva generación; otros, de no comprender y ridiculizar a los jóvenes. ¿Qué has pensado tú sobre las motivaciones y opiniones del autor?
  • La reciente emancipación de los siervos, un tema importante para Turguéniev, aparece como trasfondo de la historia, que transcurre en su mayor parte en explotaciones agrícolas en manos de terratenientes. ¿Qué otros aspectos de la sociedad rusa se describen (o se ponen en cuestión) en la novela?
  • Aunque hay más personajes jóvenes, Bazárov se alzó a la categoría de arquetipo. Es un joven despierto, realista, radical, (tal vez) algo soberbio y, en el fondo, lleno de contradicciones. ¿Qué impresión te ha dejado a ti? ¿Has apreciado una evolución en él a lo largo de la historia y, si es así, en qué sentido?
  • A pesar de que los protagonistas son hombres, algunos personajes femeninos tienen cierto peso: es el caso de Kúkshina, las hermanas Anna y Katia, o Fenéchka. Desde tu punto de vista, ¿qué valores encarnaría cada una de ellas? ¿De qué manera aparece el choque generacional también en ellas?
  • Padres e hijos está considerada una novela clásica. En tu opinión, ¿qué razones justifican su inclusión en el canon literario? Podemos prestar atención a la temática y el argumento, pero también al estilo: descripciones, conversaciones, ritmo, lenguaje… ¿Hay algo que te parece que esté desfasado?
Para ampliar nuestra perspectiva sobre Padres e hijos y sobre el propio Turguéniev, disponemos del dossier elaborado por las bibliotecas, pero también podemos recurrir al capítulo que les dedica Vladimir Nabokov en su interesante Curso de literatura rusa, o al precioso libro híbrido (biografía-ensayo-relato-poesía) de Moisés Mori Estampas rusas: un álbum de Iván Turguéniev. La cita para hablar de todos estos temas será como siempre el próximo martes, 26 de marzo, a las 19.30 horas, en el salón de actos de la Biblioteca Central (cripta de la calle San Jerónimo). ¡No faltes!
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La Regenta, el libro que sacudió a Oviedo

En un viaje reciente a Asturias, bookhunterblog tuvo ocasión de visitar Oviedo. Allí, en el epicentro del casco histórico, frente a la catedral, una escultura recuerda a la protagonista de La Regenta, la novela de Leopoldo Alas Clarín. Pero ¿cuál fue realmente el impacto de este libro en la sociedad ovetense? bookhunterblog se ha propuesto hacer una pequeña investigación.
  • La Regenta fue un libro muy esperado. Su autor, Leopoldo Alas Clarín, ya era conocido como crítico literario (duro) cuando salieron los dos tomos de su primera novela, entre 1884 y 1885. Debido a su contenido escandaloso, sólo pudo ser publicada en Barcelona, por la editorial Daniel Cortezo. El obispo de Oviedo escribió una pastoral en su contra.
  • Clarín decidió inventar un trasunto, Vetusta, para la ciudad que conocía tan bien. Aunque nacido en Zamora, era hijo de asturianos y vivió en Oviedo desde los 11 años. Es fácil trazar el origen del topónimo ficticio: Oviedo viene del latín medieval “Urbs Vetus”, que significa ‘Ciudad Vieja’; casi lo mismo que “Vetusta”, ‘muy antigua, de tiempos remotos’.
  • En la novela, Vetusta y sus habitantes se convierten en símbolo de la vulgaridad y la hipocresía, del provincianismo en su peor acepción. Frente a este contexto asfixiante, la protagonista (Ana Ozores) encarna la pureza y el idealismo. Ana, comparada por muchos con Emma Bovary, es una mujer joven y bella, atrapada en un matrimonio de conveniencia.
  • Identificar los lugares (como la Catedral, el Casino o la Calle del Comercio) y las personas reales en que se basaban los personajes de La Regenta (y hay más de 100) se convirtió en un entretenimiento apasionante para los habitantes de Oviedo. Sin embargo, el propio Clarín defendió que los protagonistas y la historia central fueron fruto de su imaginación.
  • A pesar de estar considerada como una obra maestra, La Regenta no tuvo una gran acogida. Una revista satírica la recomendó como cura para el insomnio, los periódicos liberales se mostraron fríos o indiferentes, y algunos críticos vieron indicios de plagio. El autor lamentó que sus conocidos no publicaran los elogios que le hacían llegar por carta.
  • Censurada en su época, La Regenta volvió a serlo durante el franquismo. De hecho, entre la primera publicación y el año 1966 sólo tuvo 8 ediciones (incluidas las obras completas del autor). A mediados de los 60, gracias a un nuevo expediente a instancias de Editorial Planeta, se levantó la prohibición, si bien el informe denunciaba el “soez anticlericalismo” del texto.
  • En los años 70 La Regenta se llevó al cine, bajo la dirección de Gonzalo Suárez, con críticas desiguales. Su centenario (1984-1985) fue celebrado con entusiasmo en el ámbito académico y reavivó el interés. En 1995 se adaptó para televisión, con una miniserie de TVE (Fernando Méndez-Leite), y en 2012 se estrenó una obra de teatro “actualizada” (Marina Bollaín).
  • La ciudad de Oviedo encargó una escultura de la protagonista de La Regenta a Mauro Álvarez Fernández en 1997. En bronce y escala algo superior al natural, ocupa un lugar preeminente en la plaza Alfonso II y es una de las muchas obras con que cuenta la ciudad. Además, se organizan visitas guiadas y existe un recorrido virtual diseñado por la Universidad de Oviedo.
Podemos decir que Oviedo y sus habitantes se han reconciliado con La Regenta, la novela que los sacudió a finales del siglo XIX. Y que siempre es una buena ocasión para volver a recorrer Vetusta siguiendo los pasos de Ana Ozores, ya sea in situ o a distancia.

Vetusta, la muy noble y leal ciudad, corte en lejano siglo, hacía la digestión del cocido y de la olla podrida, y descansaba oyendo entre sueños el monótono y familiar zumbido de la campana de coro, que retumbaba allá en lo alto de la esbelta torre en la Santa Basílica. La torre de la catedral, poema romántico de piedra, delicado himno, de dulces líneas de belleza muda y perenne, era obra del siglo diez y seis, aunque antes comenzada, de estilo gótico, pero, cabe decir, moderado por un instinto de prudencia y armonía que modificaba las vulgares exageraciones de esta arquitectura.

Leopoldo Alas Clarín, La Regenta
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De tertulia con… Iván Repila

El próximo martes en la tertulia en castellano de Errenteria tendremos la oportunidad de conversar con Iván Repila sobre su novela El niño que robó el caballo de Atila.
Iván Repila nació en Bilbao en 1978 y es escritor, editor y gestor cultural. Es articulista habitual en revistas como Primer Acto y en el diario Bilbao, además de cofundador de la editorial Masmedula Ediciones, especializada en poesía contemporánea. Como escritor, ha escrito relatos recogidos en varias antologías, y ha sido galardonado por ellos con el premio Bizkaidatz de la Diputación de Bizkaia. Ha creado obras de teatro como Diez y Huésped, representadas en el Pabellón 6 de Bilbao. Como novelista ha publicado Una comedia canalla (2012), El niño que robó el caballo de Atila (2013, reeditada en 2017), Prólogo para una guerra (2017) y El aliado (2019). Esta última, que acaba de llegar a las librerías, es un relato en tono de comedia con toques futuristas y fantásticos, que toma como punto de partida una hipotética radicalización del feminismo.
Iván Repila
El niño que robó el caballo de Atila es su obra más reconocida hasta la fecha, y ha sido traducida al italiano, inglés, francés, rumano, coreano, holandés, persa y japonés. Según el propio autor, la novela tiene varias lecturas: desde la más superficial a la existencialista (una reflexión sobre la persona atrapada en sus circunstancias vitales) o la crítica socio-política (la crisis que vivimos y las ganas de salir de ella). “Al haber lectores distintos con mentes diferentes, el libro se expande en otras direcciones. Todas las interpretaciones me parecen válidas”, afirma. En este enlace puedes leer una entrevista con Iván Repila.
El martes, 5 de marzo, tendremos ocasión de compartir nuestras interpretaciones de El niño que robó el caballo de Atila y de hablar de muchos otros temas con su autor. La sesión es abierta, sin inscripción previa. Será como siempre a las 19.00 horas en Xenpelar Etxea. ¡Te esperamos!
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Leyendo Agua verde, cielo verde

Mañana, martes 26 de febrero, retomamos la tertulia en castellano de Donostia Kultura para hablar sobre Agua verde, cielo verde, novela de la (casi) olvidada escritora canadiense Mavis Gallant.
Mavis Gallant
Mavis de Trafford Gallant nació en Montreal, Quebec (Canadá) en 1922, hija de un británico y una estadounidense. Tras el fallecimiento del padre en 1932, la madre volvió a casarse y se trasladó a Nueva York, dejando a su hija al cuidado de un tutor y, posteriormente, interna en distintas escuelas. En la década de los 40, Gallant trabajó para la industria del cine y la prensa, al tiempo que publicaba sus primeros relatos. Tuvo un breve matrimonio con John Gallant, músico, del que se divorció a los 25 años. Ya en 1950 decidió dedicarse plenamente a la escritura, y se trasladó a Europa porque pensaba que allí podría vivir sin realizar otro trabajo como apoyo económico. Después de una temporada en Italia y España se instaló en París. Se calcula que Gallant publicó más de 100 relatos en la revista “The New Yorker”, que fueron recopilados en numerosos libros. Publicó dos novelas (Agua verde, cielo verde, en 1959 y A fairly good time -no traducida, 1970), así como una obra de teatro (What Is to Be Done?, 1984) y un ensayo sobre la vida en París (Paris Notebooks, 1986). Falleció en París en 2014, a los 91 años de edad.
Agua verde, cielo verde se centra en la historia de una madre y su hija, Bonnie y Florence McCarthy, que han abandonado Estados Unidos después de un divorcio escandaloso y llevan una vida ociosa en Europa, moviéndose entre ciudades como Venecia, Cannes y París. El aparente glamour de su existencia errante contrasta con la dependencia de sus familiares y amigos, la relación materno-filial es casi tóxica, y en todo momento late la necesidad insatisfecha de encontrar un hogar.
  • La novela está formada por cuatro capítulos extensos, ambientados en distintos momentos de la trama, y en los que aparecen distintos puntos de vista (como el del primo George, el buscavidas Wishart, la vecina Doris). ¿Te ha resultado fácil de seguir? ¿Por qué crees que la autora escoge estas miradas sobre la vida de las protagonistas?
  • Son muchas las novelas y relatos de mediados del siglo XX que cuentan la vida de ciudadanos americanos instalados en Europa, donde llevan una vida más o menos nómada, en muchas ocasiones sin una ocupación conocida. ¿Qué novedades aporta la novela sobre este lugar común? ¿Dónde quiere poner el foco la autora?
  • La necesidad de encontrar un hogar, un sitio al que pertenecer, es uno de los aspectos que se plantea a lo largo de la historia. También se explora la dificultad en la relación madre-hija, así como la vivencia desde un estado de conciencia alterado. Todos estos temas se tratan de forma sutil, no evidente. ¿Te ha resultado interesante?
  • En la obra aparecen algunos símbolos que se repiten, como por ejemplo la cuenta del collar roto de Florence, que George recoge en Venecia, utiliza como talismán, y ve aparecer y desaparecer en varios momentos de su vida. ¿Cómo interpretas este (y otros) símbolos? ¿Y qué interpretación haces del título, Agua verde, cielo verde?
  • Una crítica ha señalado que el objetivo de Gallant no suele ser tanto la evolución de los personajes ni el argumento como “el desarrollo de cada situación específica y la reconstrucción del estado de la mente o del corazón”. ¿Estás de acuerdo? Unido a esto, ¿qué piensas del estilo de la novela, de la forma en que utiliza el lenguaje?
La cita para charlar sobre estos y muchos otros aspectos en relación con Agua verde, cielo verde será mañana, martes 26 de febrero. Nos encontraremos como siempre a las 19.30 horas en el salón de actos de la Biblioteca Central (cripta de la calle San Jerónimo). ¡Contamos contigo!
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Entrevista con Adolfo, librero, en el 60 aniversario de Zubieta

A lo largo de su trayectoria, bookhunterblog ha dedicado un espacio a varias librerías, especialmente a las situadas en su territorio (Donostia y alrededores). Para paliar la ausencia de una de las más veteranas, y coincidiendo además con el 60 aniversario de su fundación, hace unos días estuvo tomando un café con Adolfo López Chocarro, librero (y agitador cultural) en Zubieta.
Con varios cambios de sede y de enfoque a lo largo de su trayectoria, podemos decir que la librería ya está plenamente asentada en Reyes Católicos. Y más viva que nunca.
Exterior de la librería Zubieta, en Reyes Católicos, 3 (ver mapa). Fotos: bookhunterblog.
Cuenta Adolfo que el origen de la librería Zubieta está en la iniciativa de un grupo madrileño que, a mediados de los años 50, se propuso abrir librerías en varias ciudades, como una forma de revitalizar el panorama cultural de la posguerra. “Empezaron como Proa y luego se cambió el nombre a Troa, nunca he sabido exactamente el motivo”. La sede donostiarra fue la número 13 del grupo y se inauguró en junio de 1959, en la calle San Marcial, 11, con Carmenchu Berruezo al frente. Escogieron el nombre del barrio donostiarra por ser “un símbolo del resurgimiento de la ciudad”, y en los primeros años el foco fue generalista, con una clara apuesta por el libro escolar y universitario. El local pertenecía a la Caja de Ahorros Provincial, y en 1987 les comunicaron que lo necesitaban.
Por eso, en noviembre del mismo año, la librería se trasladó a su famosa sede cubierta de madera de la plaza Gipuzkoa (otra vez en el número 11). Era una zona más comercial, con gran movimiento de estudiantes, ya que “durante mucho tiempo la biblioteca de la Diputación estuvo en el edificio al otro lado del parque”. Con la incorporación en la gerencia de Ana Rosa de Miguel y Mari Ángeles Nuñez, se empezó a intuir la necesidad de modernizar la librería y de buscar otro nicho de mercado: literario, gastronómico, infantil… Adolfo se unió a la plantilla en 2003, cuando ya se veía que el cambio era imprescindible. En contra de lo que piensan muchos clientes (“no sabes la de veces que me han preguntado si Rosa era mi madre”, dice entre risas) él no tenía ningún vínculo familiar. Había estudiado Historia, especializándose en investigación archivística, y quería completar sus proyectos con otro trabajo.
Vista general del interior de la librería Zubieta.
Adolfo se permite una pequeña reflexión sobre los años en los que (incluso) las librerías estuvieron muy polarizadas en Gipuzkoa, y se les asignaban etiquetas en función de su posicionamiento. “Es curioso que Zubieta no sufriera ataques, aunque es cierto que sus responsables no se significaron políticamente”. “Con un mismo escaparate, me han llegado a decir que nos hemos pasado de nacionalistas, de españolistas y de progres. Para mí eso es un halago; porque si me dicen eso, es que hay de todo”, concluye. Por otro lado, considera que en los últimos años la visión de las librerías (como otros muchos aspectos) ha cambiado en la sociedad guipuzcoana, y la unión que se da en el gremio es una buena muestra. Adolfo, que desde 2018 es Presidente del Gremio de Libreros de Gipuzkoa, lo resume así: “Tenemos claro que o nos juntamos y colaboramos o nos va a ir mal a todos”. Y señala iniciativas como la organización conjunta del Día del Libro, el premio Euskadi de Plata, las actividades dentro de Literaktum, el Bono Cultura
¿Es Zubieta una librería de proximidad, independiente, de fondo? “Ninguna de ellas y todas a la vez“, afirma Adolfo. Explica que en Donostia, por el propio tamaño de la ciudad, no existe ese concepto de librería de barrio, pero el hecho de que una librería sea céntrica no implica que pierda cercanía. “Hoy en día es difícil vivir del fondo”, añade, “y creo que es bueno que haya una rotación: no se trata de que nos gobiernen las novedades, pero sí que cada vez que entra alguien vea cosas distintas”. Como librería integrada en un grupo más amplio, aclara que Troa no funciona “como otras cadenas, que en realidad son franquicias”. Más allá de agrupar ciertos servicios centrales, da libertad a sus tiendas. “Aunque sí es un grupo que prefiere potenciar un libro por su calidad literaria, no porque esté de moda”.
Encuentro organizado en la librería Zubieta dentro del festival Literaktum 2018.
En su opinión, son dos las claves que deberían diferenciar a una librería, y que trata de poner en práctica en Zubieta desde que se convirtió en su gerente en 2013, con el apoyo de sus compañeras, Rosa Tapia y Olga San Millán: “hacer cultura, además de vender productos culturales” y “ofrecer una experiencia de compra con valor humano; es decir, mimar, guiar y acompañar al cliente”. La decisión de un grupo hotelero de comprar todo el inmueble de la plaza Gipuzkoa les forzó en otoño de 2016 a buscar una nueva ubicación, tarea “nada fácil con los precios que tiene el alquiler”, y finalmente se decantaron por el de Reyes Católicos, 3 (el 11 no debía de estar disponible).
Aunque inicialmente fue un reto, este cambio parece estarles ayudando a materializar una nueva identidad. El local es blanco y luminoso, con una planta baja en la que organizar actividades, y se encuentra en una zona joven. Si bien la plaza Gipuzkoa tenía más tránsito, y puede que hayan perdido clientes esporádicos,”aquí hemos reforzado la fidelización, y los que vienen son más militantes”. Asesorar a los clientes conlleva mucho tiempo, oferta y esfuerzo, pero para Adolfo es lo más importante en la profesión. “Lo mejor son las historias que te cuentan, asociadas a la búsqueda de un libro: que si lo quiero para mi hija, que está un poco triste… Yo tengo claro que prefiero que me recomiende mi próxima lectura una persona, y no un algoritmo”.
Altillo en la primera planta de la librería Zubieta. 
Como no podía ser de otra forma, antes de despedirse para abrir la librería nos deja algunas recomendaciones para los lectores de bookhunterblog: Cárdeno adorno, de Katharina Winkler, editado por Periférica (“muy lírico, está muy bien para acercarse a otras realidades y entender cómo alguien acaba en una situación de violencia”) y Nuestras riquezas, de Kaouther Adimi, por Libros del Asteroide (“una historia ambientada en Argel que habla de los escritores de la zona, su implicación política, y el papel que una librería puede tener en la vida de una ciudad”).
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Leyendo Pequeño país

El próximo martes, 29 de enero, en la tertulia en castellano de Donostia Kultura nos reuniremos para charlar sobre Pequeño país, obra del músico y escritor franco-ruandés Gaël Faye.
Nacido en Burundi, Gaël Faye (Buyumbura, 1982), es hijo de padre francés y madre ruandesa. Cuando él tenía 13 años, se vieron obligados a marcharse a Francia debido a la inestabilidad política: la guerra civil estalló en Burundi en 1993 y el genocidio de los tutsis en Ruanda se desató en 1994. Faye pasó su adolescencia en Yvelines à Versailles, donde descubrió el rap y el hip-hop. En sus propias palabras, la música se convirtió en la manera de exteriorizar su dolor por el exilio y la pérdida de sus referentes.
Gaël Faye
Tras completar sus estudios en un Liceo local, estudió Empresariales y obtuvo un máster en Finanzas, trabajando durante dos años en Londres para un fondo de inversión. Sin embargo, decidió  abandonar su carrera para dedicarse a la música y la literatura. Formó el grupo Milk Coffee and Sugar, con el que lanzó varios discos, aunque posteriormente ha editado discos en solitario y ha realizado colaboraciones con numerosos artistas. Uno de sus trabajos más conocidos es “Pili-pili sur un croissant au beurre”, algo así como ‘Pimiento africano sobre cruasán de mantequilla’. Desde 2015 vive la mayor parte del año en Kigali, capital de Ruanda, con su mujer y sus hijos.
En 2016 publicó su primera novela, Pequeño país, que tuvo una buena acogida por parte de la crítica, obteniendo entre otros el Premio de novela FNAC, el Premio francés a la Primera novela, o el Premio Goncourt de los estudiantes. Faye ha explicado que un día se dio cuenta de que la música no era suficiente: “Me di cuenta de que no me bastaba con escribir temas de tres minutos”. La editora independiente Catherine Nabokov le animó a escribir esta novela.
  • No es la primera vez que leemos una novela ambientada en un contexto violento, narrada desde la mirada de un niño. ¿Te ha recordado a alguna lectura previa? En este caso, ¿cómo influye la visión infantil en la aproximación a una historia tan cruda?
  • El protagonista del relato, Gabriel (al igual que varios de sus amigos) es mestizo: hijo de un francés y de una ruandesa tutsi, lo que hace que para algunos no sea totalmente africano. ¿De qué forma condiciona este hecho su identidad y la suerte que corre?
  • Faye ha explicado que escogió un contexto alejado del exotismo (una gran ciudad, un barrio residencial, una familia de clase media), con la intención de huir de “ese discurso europeo de que es una historia de africanos”. ¿Crees que lo ha conseguido?
  • Aunque narrada con un estilo sencillo, la novela tiene un alto componente alegórico. ¿Qué interpretación haces de escenas como la recuperación de la bici, la matanza del cocodrilo, o la incorporación de Francis al grupo de amigos? ¿Y las cartas de Gaby?
  • En el trasfondo de la historia está el sentimiento de culpa; podríamos hablar del remordimiento de quien consigue huir. Al final también hay cierta reconciliación, con la vuelta al país y el reencuentro con la madre. Como lector, ¿qué poso te ha dejado?
La cita para hablar sobre estos y otros temas en relación con Pequeño país será como siempre el próximo martes, 29 de enero, a las 19.30 horas en el salón de actos de la biblioteca central (cripta de la calle San Jerónimo). Además de consultar el dossier elaborado por la red de bibliotecas, en Internet puedes encontrar más información sobre el autor y algunas de sus obras musicales, como la canción “Pequeño país”. ¡No faltes!
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